jueves, 14 de abril de 2016

Montaje del distribuidor

Lo primero quen hice antes de comenzar el montaje fue repasar la carcasa del distribuidor con el cepillo metálico. El resultado fue fantástico y quedó muy brillante y sin marcas.


También repasé todo lo que pude el alojamiento del eje, con ayuda de uno de los cepillos para escopetas y retirando restos con un trapo humedecido con disolvente.

En el fondo de la carcasa, había originalmente unos tapones de tela que se retiraron con la limpieza. Aun quedaban algunos restos y los retiré con ayuda de un destornillador fino.


Para sustituir estos tapones, utilicé un material que compré por casualidad hace ya tiempo en Leroy Merlin. Se trata de un fieltro no muy grueso autoadhesivo. Lo utilizaré para restaurar las tapas de ventilación del salpicadero, pero pensé que para este fin me podría servir también. Recorté un par de trozos y los adapté a los huecos.


En el eje del distribuidor iban situadas las arandelas, de manera que las grandes quedan en la parte superior (en la zona de apoyo del eje sobre la carcasa) y las pequeñas quedan en la parte inferior, en la zona de contacto con la pieza de conexión con el piñón. En ambos casos, como ya se vio en el desmontaje, la arandela de "fibra" va entre las dos metálicas.


Antes de introducir el eje en la carcasa, lo engrasé generosamente y retiré el sobrante.


El siguiente paso era colocar la pieza de conexión con el piñón. Me costó bastante trabajo, ya que no lograba alinear el orifico de salida del pasador mientras tenía firmemente sujeto el distribuidor para poder golpearlo suficientemente y lograr que avanzase. Al final se logró. Después coloqué el muelle de seguridad que impide que pueda salirse el pasador.



Antes de montar los contrapesos, quise asegurarme de algo. Estaba claro que los muelles de ambos eran diferentes (ya lo comenté en el desmontaje y, ahora, se veía claramente), pero no sabía si los contrapesos eran iguales o no. Aparentemente, lo parecían, pero tenía que hacer una comprobación final: pesarlos. Lo hice en un peso de cocina. Y el resultado fue el esperado: ambos pesan exactamente igual, 17 gramos.


Así que podía montarlos sin preocuparme de nada más. Puse grasa en el orificio de montaje y coloqué los clips que evitan que puedan desplazarse hacia arriba. Fue algo complicado, ya que los clips deben quedar en una ranura dispuesta a tal efecto, y si el contrapeso no baja lo suficiente, no encajan.



Eso sí, para colocar los muelles tuve en cuenta un detalle: la situación de cada uno respecto a la pieza en la que enganchan. Para ello, me ayudé de una foto del desmontaje:


Como se puede apreciar, esta pieza no es simétrica. En los bordes tiene unos rebajes diferentes. Según la foto, el rebaje de la derecha es más corto que el de la izquierda. Además, en el lado derecho hay un código grabado. Por lo tanto, debía enganchar los muelles según estas marcas, para dejarlos exactamente igual. El muelle de la derecha es el de más espiras (enganche corto) y el de la izquierda es el de menos espiras (enganche largo).

Además, la pieza en la que se montan los contrapesos y que también sirven de enganche a los muelles, tampoco es simétrica. Existe un orificio que hace que el montaje sólo pueda ser de una forma.


Como se ve en las fotos, el muelle largo queda enganchado en el extremo cercano al orificio, no en el contrario. Y así lo monté.


Entre ambas piezas van dos arandelas. La gruesa va debajo y la fina, encima. Tras enganchar los muelles (que también tiene lo suyo) y engrasar, quedó todo el mecanismo de avance centrífugo montado.


El tornillo de sujeción que va en la parte superior del eje lleva dos arandelas, una más gruesa debajo y otra más fina encima.

Recuperé una junta con forma de aro que el distribuidor lleva en la zona de apoyo con el bloque de un distribuidor Ducellier que he aprovechado como donante. La junta era más gruesa que la que quité del distribuidor original y no sé si me valdrá.


Limpié con cepillo metálico las piezas de sujeción del distribuidor al bloque. Aproveché para limpiar también el pulmón original del distribuidor par ver cómo quedaba.


Hice una prueba de vacío en el pulmón original y en el que compré, para asegurarme de que el original estaba mal. No pude lograr hacer vacío en ninguno, ya que la bomba de vacío no lograba conectarla de manera completamente estanca, pero por lo que pude ver, el pulmón nuevo respondía mejor que el original.


Monté la placa de la parte superior del distribuidor y el pulmón nuevo, con la precaución de que quedase enganchado por la quinta muesca de la excéntrica, que es como estaba el original cuando lo desmonté. También monté el condensador que había comprado nuevo.


Pinté las piezas de sujeción de los ganchos de cierre con pintura de zinc.


Comencé a montar las piezas de la parte superior. Primero, el ruptor. El contacto móvil va montado en un vástago que engrasé previamente. Además, coloqué un clip que lo asegura por la parte superior. Este clip no lo tenía originalmente, pero lo recuperé del distribuidor donante.


Después coloqué el contacto fijo con el maltrecho tornillo que tiene... Habría utilizado el tornillo del distribuidor donante, pero no lo tenía.


El contacto fijo tiene un peculiar sistema de ajuste. Se trata del tornillo con muelle que ya comenté al desmontar. Este mecanismo permite ajustar la separación de los contactos sin abrir el distribuidor y con el motor en marcha. Para colocarlo, primero intenté hacerlo ya colocado en la pieza exterior donde va la tuerca, pero no había manera de colocar el otro extremo en el soporte del contacto. Así que coloqué el extremo del interior y luego, con bastante paciencia y maña, fui comprimiendo el muelle a la vez que colocaba la pieza exterior hasta tener rosca suficiente para colocar la tuerca.


También coloqué el enganche del lado contrario.


Quise regular la separación entre contactos a la medida especificada en el manual... pero el manual no dice nada. Habla de valores de Dwell y ángulos de apertura y cierre. Esto sólo puede comprobarse en el banco de pruebas. Así que los dejé a 0,4mm, que es un valor bastante común.

Sin embargo, algo no iba bien. Al apretar la tuerca de regulación, el contacto móvil se movía un poco. Ese poco era suficiente para variar la separación entre contactos, de modo que no quedaba todo lo fijo que era de esperar. Intenté apretar más el tornillo, pero no podía por estar tan mal la cabeza. Así que lo desmonté, cogí la "dremel" y le hice una ranura transversal a la que ya tenía. Empecé con el disco de corte, pero era demasiado grueso y lo hice con otro disco que, sinceramente, creo que no es para cortar... pero sirvió.


Ahora el destornillador no se escapaba al apretar. Al volver a montarlo me di cuenta de una cosa: el tornillo hace tope antes de roscar completamente... Es decir, que no roscaba más porque era imposible. Ese tornillo realmente deja al soporte con cierto juego para desplazarse, y es el tornillo largo con el muelle el que lo fija a la distancia deseada. Pero yo seguía viendo que no quedaba bien sujeto. Coloqué un clip que sujeta al soporte por su parte trasera (y al que se accede desde una ventanita lateral) y parece que quedó algo más sujeto, pero no quedé muy convencido. De todas formas, el soporte se mueve cuando se actúa sobre la tuerca de regulación, pero no vi que se moviese con vibraciones. No estaba completamente fijo, pero tampoco muy suelto.


Respecto a los enganches de la tapa, tuve que volver a desmontar las piezas donde van sujetos para colocarlos. Me costó muchísimo colocar uno de ellos. De hecho, eché a perder el trabajo de pintura que hice. Finalmente me di cuenta de que había que meterlo al contrario de lo que yo intentaba: en vez de enganchar directamente la parte curvada, había que ir metiéndolo desde la punta hasta dejar la parte curvada en su sitio...


También puse aceite en la pieza de estopa que va sobre el tornillo del eje. He leído que debe lubricarse con aceite cada cierto tiempo, supongo que porque sobre ella apoya el patín del distribuidor.


Por último, coloqué la tapa guardapolvo, el patín y la tapa. El patín encaja en una posición determinada y hay que presionarlo a fondo, ya que en un principio quedó un poco inclinado y al presionar más, fue a su sitio. La tapa del distribuidor también lleva una lengueta que encaja en una muesca en el borde del cuerpo del distribuidor.


El distribuidor completo con los cables de encendido:

ANTES

DESPUÉS


viernes, 8 de abril de 2016

El Lambor se va del taller

Esta mañana Saúl ha llegado con la góndola arrastrada por una pick-up Toyota Hilux. Lo primero fue lograr llevar el conjunto hasta la puerta del taller. Había que hacer varias maniobras y no estábamos muy seguros de si se lograría. Entrar al recinto del instituto no fue tan complicado, pero una vez cerca de la puerta del taller, desengachamos la góndola y la llevamos hasta la puerta empujándola entre varios alumnos de primero.

Una vez con la góndola en la puerta, Adrián infló la rueda delantera derecha del R5 (que siempre se desinfla) y lo movimos hasta la puerta para subirlo a la góndola. Una vez arriba, sujeté las puertas con presillas para evitar que fuesen golpeando durante el viaje. También sujeté el maletero.

Para amarrar el R5 a la góndola, Saul traía un par de eslingas que utilizamos en la rueda delantera izquierda y en la trasera derecha. En las otras dos, utilizamos un par de cinturones de seguridad viejos que había en el taller. Colocar las eslingas no fue sencillo, ya que no sabíamos muy bien cómo iban en el mecanismo de apriete.

En la parte trasera de la pick-up pusimos el maletero y la quinta rueda. Decidí quedarme con las molduras y los paragolpes para limpiarlos bien y llevarlos más adelante.







Antes de llevárnoslo, desmonté un par de cosas que tenía pendiente. Se trataba de unas piezas de la parte trasera que no quería que se quedasen montadas porque seguramente acabarían pintadas.

Una especie de soporte de goma que creo que es para el parachoques trasero, iba remachada y taladré los remaches para quitar la pieza.



Había otra pieza de plástico que iba sujeta mediante dos tuercas roscadas en dos espárragos del chasis. Parece ser una tapa del hueco de la aleta trasera. Me costó muchísimo trabajo quitarla, ya que para liberarla de los espárragos había que desplazarla hacia delante, pero por su propia forma, quedaba encajada de tal forma que no podía desplazarse hacia delante... Finalmente se me ocurrió doblar la parte inferior de la pieza hacia abajo para poder desplazarla hacia delante y salió.


Quité uno de los soportes del escape, porque no sabía si la parte superior me haría falta para los soportes que pondré nuevos.


También quité la caja de intermitencia, ya que estaba dentro del habitáculo junto con el cableado que dejé sin desmontar y podrían pisarla o dañarla sin querer.


Acompañé a Saúl y José Manuel (otro alumno de primero) siguiéndoles con mi coche hasta el taller. Fue emocionante ver el Lambor encima de la góndola, dirigiéndose hacia un destino que llevaba tanto tiempo esperando: ¡al fin iba a pintarlo! Desde el coche hice un par de fotos e incluso grabé un vídeo para inmortalizar el momento.

Bajamos el coche entre los tres sin problemas. Sólo costó algo de trabajo soltar las eslingas, ya que se habían puesto mal... Lo metimos en el taller y allí se quedó a la espera de que se pongan con él.

miércoles, 6 de abril de 2016

Preparando al Lambor para irse del taller

La marcha del Lambor al taller de chapa y pintura se ha retrasado, pero Saul me ha dicho que este viernes se lo lleva, que ya hay hueco en el taller para dejarlo y ponerse a trabajar en él.

Al final me ha pillado de sopetón, y eso que he tenido meses para dejarlo preparado. Me quedaba terminar de limpiarlo, y revisar cosillas que tuviese que desmontar.

Esta mañana he estado limpiando todo el lateral izquierdo, maletero. También he repasado techo, lateral derecho y vano motor, que ya estaban limpios pero habían acumulado polvo. El polvo era lo de menos. Más polvo cogerá cuando se lije, pero sí que tenía especial interés en limpiar la grasa y tierra acumulada por muchos recovecos. Como ya comenté, sé que el chapista debería limpiarlo, pero estoy casi convencido de que hay recovecos a los que no se llega y luego se tapan con pintura... Y yo no quiero eso. Así que estuve limpiando los huecos interiores de las puertas del lado izquierdo, las zonas bajas del lateral y el maletero, las ranuras de los vierteaguas y de la goma del maletero (que acumulaban grasa y tierra).

Ahora que veía que al fin se iba a pintar el Lambor, tenía una sensación extraña de vértigo, como si ya no hubiese vuelta atrás y lo dejase en manos desconocidas para que lo dejen quién sabe cómo... Me da pánico que el trabajo de chapa y pintura no me convenza, que no sea perfecto y que descubra imperfecciones o fallos. Pero no me queda más remedio que confiar y esperar.

sábado, 2 de abril de 2016

Defecto pintura de los cocos.

Estuve comprobando si la pintura saltaba en más zonas de los cocos. Para ello, simplemente utilicé cinta de carrocero. La pegué y despegué en diferentes zonas, observando que en algunos puntos la pintura se venía con ella. Sin embargo, en otra zonas la pintura quedaba muy adherida, incluso en bordes y dobleces.


Como consecuencia, tendré que lijar y volver a pintar los cocos.